🥇🥇 TFG y TFM por encargo 【Con Garantías】

Quiénes somos

Escribimos porque se nos da bien,

y ayudamos a miles de personas que necesitan un buen TFG.

No un TFG, sino un buen TFG. No es lo mismo.

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Nuestra historia

Soy Enrique, el fundador de la academia.

En 2014 ya había acabado la carrera, y le cogí el gusto a eso de publicar artículos académicos para revistas científicas especializadas. No por lo que me pagaban los editores, (0 € los generosos. Los no-generosos te pedían dinero por publicar en su revista), sino por eso de hacer currículum… pensaba que eso le interesaría a las empresas, que me daría un «aura de autoridad«, que me diferenciaría del resto de candidatos a un puesto de trabajo decente.

Tardé años en darme cuenta de que esos artículos no se los leen ni siquiera los investigadores, mucho menos un empleado de Recursos Humanos con 300 candidatos que revisar al día.

Pero bueno, la habilidad de escritura académica ya la había desarrollado, y en mi universidad (que no es que fuese muy grande), casi todos sabían que se me daba bien el tema de escribir artículos científicos. A raíz de eso, algunas personas me fueron pidiendo ayuda con su TFG o TFM.

Por mí encantado: les ayudaba, me sentía bien con lo que hacía (es un refuerzo de ego brutal que alguien te diga que le has salvado la convocatoria) y me sacaba unos euros. Pronto llegué a un punto en el que se acumularon las peticiones, así que decidí montar una web, crearme un excel y llevarlo todo de una manera más ordenada.

A favor de mí estaba el factor de que en mi universidad los tutores eran especialmente pasotas, y mucha gente tenía problemas para aprobar el TFG (luego me di cuenta de que no era algo que solo pasara en mi universidad). Si yo podía echarles una mano y se me daba bien la escritura académica… ¿por qué no ayudarles? Era un win-win: ellos se quitaban el problema de encima y yo ganaba dinero escribiendo, que era lo que me gustaba (lo que no me gustaba era escribir gratis, y por eso dejé de publicar papers para revistas).

Y así me tiré tres años: dedicando mi tiempo libre a ayudar a los demás a cambio de propinas.

Pronto llegué a un punto en el que no me daba tiempo a todo: mi trabajo de lunes a viernes y los TFGs/TFMs, y en 2017 decidí dar el salto: me auto-despedí de mi trabajo de ingeniero y me dediqué 100% a montar una agencia de TFG y TFM. Si la gente tenía problemas con su trabajo fin de grado, ahora por lo menos tendrían una solución digna y profesional.

En un principio empecé a trabajar en el escritorio de mi casa, pero necesitaba poner un teléfono fijo que no fuera el de mi casa (una vez estaba durmiendo y me llamó uno a las 12 de la noche, preguntándome si les hacía el TFG).

Ya era hora de separar mi vida personal de la profesional, y aparte, necesitaba estar concentrado al 100%. Total… que me puse a buscar despachos baratos por Idealista.

Y ahí estaba: en primera página. Vendían un despacho cerca de mi casa a buen precio… ¡era el destino! 🙂

Aunque empecé en 2014, se podría decir que 2017 fue el primer año de dedicación plenamente profesional a la redacción de TFGs y TFMs.

Como todo el que empieza, al principio tuve que hacerlo todo por mi cuenta: yo era el departamento comercial, el de gestión, el informático, el de contabilidad, atención al cliente, etc.

Pero a poco que hiciese 4 o 5 TFGs al mes ya me daba para sobrevivir, y si algún mes me sobraba, lo gastaba en amueblar la oficina para que no pareciese un locutorio pakistaní.

Y así nos ponemos en 2019. Con 3 mesitas y dos personas más en el equipo. El de la limpieza seguía siendo yo… pero al menos tenía a dos personas que me echaban una mano con el teléfono, la contabilidad y la coordinación de profesores. La academia ya no era yo; ¡ya era un equipo!

Como yo no sé de todo y ya no solo había clientes de mi facultad sino de todas las especialidades, hicimos un proceso de selección para incorporar profesores(/as). Y así, sumamos al equipo profesores a los que también se les daba bien escribir textos académicos.

Cada profesor se dedicaría a escribir exclusivamente de su especialidad, dividiendo los proyectos por áreas.

Con los buenos resultados, poco a poco fuimos creciendo. En 2020 TrabajosFinDeGrado.es ya era conocida en todas las universidades, y la difusión boca a boca de los alumnos fue exponencial: una persona quedaba satisfecha y se lo contaba a tres, esos tres nos contrataban y se lo decían a otros tres (que hacen 9), esos 9 a otros tres (27)…

Y así hasta ahora, con un equipo de 6 personas y más de 200 profesores. Cada uno nos dedicamos a un departamento distinto, y hemos reinvertido todo lo que hemos ido ganando en software de gestión, instalaciones, servidores propios y equipos de calidad.

¡Hacer TFGs y TFMs se ha convertido en nuestra forma de vida!

¿Qué será lo siguiente? …

De nuestros alumnos depende que esto se mantenga.

Si llegase el día en el que el sistema educativo cambiara en España y el TFG/TFM fuese realmente algo útil de hacer por uno mismo (porque te enseñara alguna habilidad provechosa), quizás los alumnos serían los primeros interesados en hacerlo por ellos mismos.

Si llegase el día en el que a los tutores universitarios se les pague por tutorizar TFGs, quizás le hicieran más caso a sus alumnos.

Si llegase el día en el que al alumno se le pida una carga de trabajo acorde a la realidad, quizás el TFG tuviese prioridad en su agenda.

Pero todo esto lo vemos bastante improbable, al menos en el medio plazo. Así que mientras tanto, aquí seguiremos.

Cómo ayudamos a nuestros clientes.

Pensamos que el primer ejercicio que debe hacer cualquier empresa es establecer sus valores, y a partir de ahí, formar un equipo de trabajo que los comparta. Como egresados universitarios, cada uno de los que formamos el equipo (más de 200 profesionales) tenemos una opinión personal acerca del sistema universitario actual, y coincidimos en que en muchos casos falta formación o interés a la hora de enseñar cómo se hace un buen trabajo de investigación. Estos conocimientos son básicos para realizar un buen TFG o TFM, y no se puede esperar un buen proyecto de un alumno al que no se le ha enseñado en ninguna asignatura a realizar estos tipos de textos científicos, o al que su tutor no le da la debida tutorización, formación ni seguimiento.

Nuestros servicios cubren esa falta de responsabilidad institucional, para que el alumno cuente con un excelente TFG o TFM, a la vez que va viendo cómo el redactor le desarrolla un documento. Esta responsabilidad en muchas universidades se ha dejado en tierra de nadie, puesto que no hay una asignatura específica para aprender a redactar artículos académicos, ni tampoco a los tutores se les paga ningún extra por cada TFG que dirijan (por lo que evidentemente, pasan).

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Nuestros valores como academia de TFGs y TFMs

Son 4. Trataremos de ser breves:

1. Legalidad y confidencialidad

Independientemente de que a uno le pueda parecer moral o no este servicio, desde el primer momento hemos hecho las cosas según dispone la ley. Ya no solo por no perjudicarnos a nosotros mismos, sino también para que nuestros clientes estén seguros. Somos una empresa registrada.

Respecto a la confidencialidad, no necesitamos conocer los datos personales del cliente, ni su universidad. Solo necesitamos una dirección de email, y esa dirección solo la conocerá el Equipo de Gestión, y nunca el redactor. La comunicación entre cliente y redactor se hace a través de una plataforma privada, con usuarios anónimos: «Redactor nº X» y «Cliente nº Y«.

2. Garantías

Trataremos que el borrador esté perfecto a la primera, pero si no es así y necesitase correcciones (cosa que es habitual y forma parte del proceso, ya no solo en los TFG,/TFM sino hasta en las revistas científicas más prestigiosas), tendrá un plazo para decirnos qué hay que corregir, sin que le vaya a suponer ningún coste adicional.

3. Puntualidad

Tenemos una tasa del 0% de abandonos , y eso solo se consigue con compromiso por parte de todo el equipo: si surge un imprevisto inesperado que nos obliga a trabajar en días festivos o fuera de horario, lo hacemos.

Si un redactor se pone malo, nos encargamos de adjudicárselo a otro compañero especializado en ese mismo área (somos más de 200). Aparte del equipo de profesores hay otro Equipo de Gestión y de Atención al Cliente, que trabajará para que ni el proceso formativo ni la calidad o fechas se vean afectados por cualquier imprevisto.

4. Profesionalidad

La palabra profesionalidad puede sonar un poco vacía… es lo que dice todo el mundo.

Pero en nuestro caso sí que tiene sentido, y mucho. Todos(/as) somos profesionales de nuestra área, ya que casi todos tenemos nuestro trabajo principal fuera de la academia: de ingeniero, médico, enfermero, profesor, lingüista, etc.

Así que esto no lo hacemos por mera necesidad económica, sino porque compartimos una serie de valores, se nos da bien y nos gusta ganar un sueldo extra escribiendo de lo que ya sabemos, ahorrándoles tiempo y estrés a nuestros clientes.

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Detractores

Mucha gente nos critica. Descubren la existencia de nuestros servicios y enfurecen.

Dicen que debería ser ilegal si por ellos fuera, o que las personas que contratan este servicio hacen mal, aunque no estén haciendo mal a nadie.

Dicen (aunque nadie les haya preguntado) cómo debería funcionar el mundo. Y se olvidan de que ese «cómo debería funcionar el mundo«, es según ellos. Según su experiencia vital y sus circunstancias.

Nada que objetar.

Pero no nos interesa su punto de vista, ni pretendemos gustar a todo el mundo. Nosotros también tenemos nuestro punto de vista, y nuestros clientes también tienen el suyo propio. Cada uno que opine lo que quiera, pero que deje vivir tranquilos a los demás.

A las personas que tienen un problema con el TFG no les sobra el tiempo como para perderlo en debatir puntos de vista de cómo debería funcionar el sistema educativo. Ese tiempo lo gastan en estudiar, hacer prácticas de la evaluación continua o el resto de cosas que tengan que hacer. Y con este servicio buscan solucionar su problema lo antes posible, poder entregar el proyecto, obtener el título  de grado/máster de una vez y salir a luchar por un buen puesto de trabajo.

Es algo sencillo de entender a poco que se tenga un mínimo de empatía, pero el que está aburrido en su casa criticando por redes sociales, parece que no lo entiende.

Algunas veces nos preguntamos si el trabajo que hacemos es útil, si le está aportando algo a alguien, y si merecen la pena tanto el esfuerzo de gestión (que todo se entregue a tiempo y bien hecho) como la mala imagen que algunos medios (cada vez menos) quieran proyectar sobre nosotros. Y nos basta con leer las opiniones de nuestros alumnos para despejarnos cualquier duda.

Existe mucha hipocresía con el TFG/TFM. Al alumno se le exigen resultados pero no se le dan los medios, y si moralmente estuviésemos incómodos o no lo viésemos honrado, simplemente no lo haríamos, porque no tenemos necesidad: con nuestra formación (doctorados) y experiencia, tenemos la posibilidad de trabajar en cualquier otro sitio. A pesar de la mala prensa que una persona ajena al mundo universitario pueda emitir de estos servicios (casi siempre desde el desconocimiento, más con la intención de generar polémica y clickbait que el de resolver el problema educativo que hay), los profesionales que llevamos esta agencia tenemos nuestro punto de vista, sustentado por nuestro propio paso en universidades europeas.

Juicio de valor:  -«El alumno que encarga el TFG/TFM es un vago»

Realidad: Si fuese vago no habría terminado Bachillerato y una carrera universitaria. Los alumnos que nos encargan su proyecto lo hacen por uno de estos 2 motivos:

a) El tutor no les hace caso y no saben cómo elaborar un proyecto con la calidad que se espera.

b) No tienen tiempo, o prefieren gastarlo en otra cosa como su trabajo, prepararse los exámenes, su pareja o incluso en pasear con su perro, que igual de respetable es. Cada uno es dueño de su tiempo, el cuál es irrecuperable, y nadie le puede decir a otro en qué gastarlo. Igual de respetables son las personas que deciden gastar 300h (6/12 ECTS) de su vida en desarrollar su TFG (aun sabiendo que no le reportará nada útil), como el que decide delegar la tarea.

Juicio de valor: -«Encargar una redacción está mal, porque lo debería hacer uno mismo»

Realidad: podría estar mal (desde el punto de vista de competitividad y meritocracia) si el desarrollar por uno mismo el TFG/TFM constituyera el aprendizaje de alguna herramienta útil en la vida laboral, pero no es así: el TFG/TFM es un mero trámite que se impuso con calzador a través del Plan Bolonia, y si bien el TFG es importante para el CV, no hace que el alumno aprenda nada útil, ni le va a ayudar a desempeñar su futuro trabajo (a no ser que se quiera dedicar a ser profesor de esta agencia, o a redactar gratis artículos para revistas científicas).

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Por supuesto es nuestro punto de vista  y respetamos que cada uno pueda opinar lo que quiera (en eso consisten la ética y el pensamiento crítico), pero resulta contradictorio que los que más critiquen estos servicios sean los que menos problemas han tenido con su TFG o TFM, pues resulta fácil juzgar algo desde una posición cómoda.

Todas nuestras potencias de seriedad las hemos gastado en la administración de la sociedad, en el robustecimiento del Estado, en la cultura social, en las luchas sociales, en la ciencia en cuanto técnica que enriquece la vida colectiva. Nos hubiera parecido frívolo dedicar una parte de nuestras mejores energías –y no solamente los residuos– a organizar en torno nuestro la amistad, a construir un amor perfecto, a ver en el goce de las cosas una dimensión de la vida que merece ser cultivada con los procedimientos superiores. Y como ésta, multitud de necesidades privadas que ocultan avergonzados sus rostros en los rincones del ánimo porque no se les quiere otorgar ciudadanía; quiero decir, sentido cultural.

 

Ortega y Gasset, J. (1914). Meditaciones del Quijote