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En este artículo queremos explicar a nuestros clientes los aspectos más emocionales de una exposición oral. Es evidente que para ello se debe preparar antes un buen Power Point y configurarse el guión de lo que se va a decir en cada diapositiva, pero eso es algo de lo que podemos encargarnos nosotros como academia a través de nuestro Servicio de Defensa en Power Point (o Póster). A partir de ahí, la última etapa del camino la debe recorrer el alumno solo, y esta guía está enfocada a esos últimos pasos en los que TrabajosFinDeGrado.es ya no podrá seguir ayudándote.

¡Aquí van los consejos más importantes!

1 . No subestimes la dificultad de hacer una buena presentación

Se acerca el momento: has conseguido superar con éxito 20 años de exámenes, tienes el proyecto aprobado y lo único que te separa de tu nueva etapa es la exposición oral del TFG. Los días previos piensas que «no pasa nada» , que «es muy fácil» y que «no hay que ponerse nervioso porque es una tontería«, pero a medida que se acerca el momento, nos entran las dudas: «Me estoy intentando autoconvencer de que es muy fácil pero puede que haga el ridículo… ¿y si me hacen una pregunta que no sé?«,  «¿Y si se dan cuenta de que he tenido ayuda profesional?«, «¿Y si…?«.

A no ser que seas una persona excepcionalmente disciplinada, previsora y con tiempo, todos pasamos por el mismo ciclo:

  1. Miedos light. Cuando faltan todavía algunas semanas, tenemos el pensamiento recurrente de que tenemos pendiente la presentación, y que es un acto importante que deberíamos que preparar (pero no lo hacemos).
  2. Autoconvicción. No soportamos el pensamiento negativo recurrente del miedo a no dar la talla el día de la presentación, y en vez de prepararla (porque requiere esfuerzo y todavía queda mucho tiempo), para eliminar la mala sensación que nos genera ese pensamiento, nos vamos autoconvenciendo de que no es para tanto, con argumentos más o menos razonables: «Al tribunal no le interesa mi trabajo, seguro que ni siquiera van a atender a lo que digo y no me harán preguntas difíciles«, o «No me voy a poner nervioso, porque es una presentación ante 4 personas y yo soy un crack improvisando; soy tan listo que podría dar una charla TED relajado«. (Y mientras tanto, seguimos sin prepararnos la exposición oral).
  3. Miedos serios: la realidad se impone. Solo cuando ya queda poco para la exposición es cuando se derrumba esa falsa imagen que nos hemos querido construir de que lo llevamos todo controlado y de que es muy fácil. El miedo al fracaso se impone a los falsos argumentos que nos hemos ido repitiendo (porque a pesar de que nos sirvieran para eliminar en ese momento el pensamiento de miedo, en el fondo sabíamos que eran excusas). ¿A quién queremos engañar? Acabamos descartando la improvisación, y aceptamos que en mayor o menor medida, tenemos que preparar la presentación. El tiempo que tendremos para preparar la exposición dependerá de hasta cuándo nos hayamos estado autoengañando con los falsos argumentos tranquilizadores: hay quien se da cuenta a falta de 1 semana, de 2 días, la noche anterior o la misma mañana de la exposición.
  4. Preparación express. Con el tiempo que nos queda, preparamos la exposición como buenamente podemos: nos probamos la americana de Nochevieja para ver si nos sigue quedando bien (rezando para que así sea y no tener que ir a comprar otra), miramos las diapositivas y el guion que el profesor de TrabajosFinDeGrado.es nos ha preparado, e intentamos quedarnos con las ideas más importantes para salir del paso. No todo está perdido.
  5. Día D. Ya no hay vuelta atrás: lo hecho hecho está, y aunque en el fondo pensemos «tenía que haberle dedicado más tiempo a esto«, a tu favor te diremos que independientemente del tiempo que le hayas dedicado, es imposible eliminar los nervios al completo. En ese momento es cuando SÍ tienes que autoconvencerte de que lo vas a hacer bien, porque algo sí que te lo has preparado, y los argumentos que inicialmente te dabas a ti mismo, en parte siguen siendo válidos: el tribunal está ahí porque tiene que estar, no porque le interese tu proyecto, y su mayor interés será acabar pronto para poder comer a su hora. Da 5 saltos, hombros atrás, paso firme y ¡a matar! Lo vas a hacer bien, no porque seas extremadamente listo (que quizás lo seas), sino porque al final, todos lo hacemos bien.

Evolución de los miedos ante la exposición del TFG. Fuente: elaboración propia.

Ahora que ya sabes cuál va a ser el ciclo, lo ideal es que te adelantes y lo prepares con tiempo.

En nuestro Servicio de Defensa en Power Point, aparte del Power Point (o póster, según necesidades) incorporamos también las fichas con el guión de lo que el alumno tiene que decir. Hasta ahí es donde podemos llegar, ya que el último tramo del camino lo tendrá que recorrer el estudiante por su cuenta. A pesar de que en te demos el Power Point y el guión con las ideas clave que tienes que decir en la defensa, es fundamental que te leas el trabajo completo, lo entiendas y sobre todo memorices el orden de las ideas que tienes que exponer en tu presentación oral. Muchos sufren el síndrome de Demóstenes e infravaloran la importancia de la memorización de las ideas clave, desaprovechando la oportunidad de hacer una exposición brillante a poco esfuerzo que le hubiesen puesto previamente.

Imprime el guión, divídelo en fichas (como hacen los presentadores de concursos de TV) y marca con un subrayador de colores las palabras clave de la estructura, que te ayudarán a seguir el hilo. Esas fichas de guión te serán útiles para no quedarte en blanco, pero incluso llevando tu presentación muy bien preparada, te ayudarán a ir más confiado, sabiendo que tienes esa red de seguridad para el hipotético caso de que te quedaras en blanco: todas las posibilidades de error están salvadas.

2. Storytelling: empieza por los motivos que te llevaron a elegir el tema del TFG

Tu objetivo principal será que el tribunal no se duerma (cosa que no es fácil). Antes de meterte a desglosar la estructura, objetivos, etc., indica por qué elegiste ese título. Si le puedes dar una carga emocional, mejor, porque así captarás la atención del tribunal. En esa primera diapositiva, una fotografía a tamaño completo podría ser un buen refuerzo de tu mensaje.

Ejemplo para un TFG de Enfermería:

a) (Incorrecto). «Buenos días, en primer lugar gracias por su atención [etc]. En este proyecto he tratado de recoger las características más importantes del tratamiento post-operatorio en pacientes intervenidos de una extracción de riñón, [blablabla].»

· Pensamiento del tribunal: «Dios mío mátame, otra vez lo mismo… voy a repasar mentalmente la lista del Carrefour, que esta tarde tengo que ir sin falta.»

b) «Buenos días, en primer lugar gracias por su atención [etc]. 30.000 pacientes sobreviven en España gracias a la diálisis.» [y sigues]. No solo expones TUS motivos por los cuales elegiste el tema del TFG (que no tienen por qué ser necesariamente científicos), sino que has conectado emocionalmente con el tribunal, porque todos somos personas.

· Pensamiento del tribunal: «Es verdad, qué pu**da… menos mal que existen tratamientos renales. A ver qué más dice en su TFG.»

Importante: no mientas; para construir un buen storytelling no hace falta mentir, tan solo hay que darle un poco a la cabeza y respetar la inteligencia del que tienes delante.

3. Deja claro los objetivos del TFG y la ruta que vas a seguir

Haz hincapié de cuál ha sido el objetivo principal de tu TFG, cuáles ha sido los objetivos derivados para dar respuesta al principal, y qué has hecho para encontrar la respuesta. Deja claro el camino, de atrás a adelante, y cuando pases por un apartado, no vuelvas a mencionarlo (salvo en las conclusiones). Si ya has hablado de los objetivos, olvídate de ellos y pasa a explicar la metodología de trabajo, y así hasta el final. No líes al tribunal con saltos, porque harás que pierdan el hilo y dejen de prestarte atención.

Otro truco que recomendamos emplear son las migas de pan  (el término en inglés es breadcrumbs). Consiste en escribir en la parte superior, en pequeño, la situación actual de cada diapositiva. ¿A cuántos de nosotros no nos pasó estar en mitad de una clase y preguntarnos cuántas diapositivas faltaban? Esa lucha interna entre los impulsos de querer salir a tomar algo y mantener la concentración nos pasa a todos los humanos, a consecuencia de que nuestro modelo de decisión está gobernado por dos sistemas distintos: uno automático e intuitivo vs otro elaborado y controlado. Esto lo demostró el Nobel de Economía Daniel Kahneman en su obra «Thinking, Fast and Slow» (2011).

Por lo tanto, las migas de pan le dará al tribunal la información de dónde están en cada momento, ayudándote a que mantengan la atención en lo que estás diciendo, (en vez de pensar cuánto faltará para que acabes), o si alguno ha perdido el hilo durante 30 segundos mirando la mosca que pasaba, que se pueda reenganchar.

En cuanto a la construcción y diseño del breadcrumb no debes preocuparte; simplemente con decirle a nuestro profesor que quieres que lo incluya, es suficiente (muchos profesores incluso lo ponen por defecto, sin que se lo pida el alumno).

Ejemplo de cómo emplear las migas de pan en la exposición de un TFG. Fuente: elaboración propia.

4. No temas al tribunal ni al turno de preguntas

El tribunal está compuesto por profesores, que son personas normales como tú, como yo  y como el resto de profesores que trabajamos en TrabajosFinDeGrado.es. No van a ir a pillarte y no tienen nada en tu contra; incluso si has sido un alumno un poco «impertinente» en sus clases, son personas maduras, y no están esperando tomarse la revancha. Mantén la tranquilidad y no te tomes las preguntas a la defensiva. Seguramente si te hacen alguna pregunta será por cumplir: por no dejar un silencio incómodo en el turno de preguntas, y te preguntarán algo genérico, o te pedirán que matices algo. En ese caso solo puede haber dos posibilidades:

A) Que la sepas responder. Aunque sepas la respuesta, no te precipites a hablar y piénsela durante 5 segundos. Eso no solo te hará parecer más listo, sino que te dará un lapso de tiempo para estructurar tu respuesta.

B) Que no la sepas responder. Si en 5/10/15 segundos no tienes una respuesta convincente, no te tires a la piscina: si quieres probar suerte compra un rasca de la ONCE, pero en una exposición tan importante como el TFG, sé honesto con el tribunal. Al tribunal le va a molestar más que le cuentes una trola inventada para salir del paso (porque al 99% de probabilidad se van a dar cuenta) que le digas que no sabrías responderle a esa pregunta. Lo ideal en ese caso es agradecer la pregunta, confesar que has estado un rato pensando en la respuesta y que en ese momento no sabrías darle una respuesta con la calidad que se espera, pero que si te lo permiten, asumes el compromiso personal con él/ella (el que te haya preguntado) para darle en unas horas (por email, yendo a su despacho o como prefiera) una respuesta argumentada, así como las referencias bibliográficas que la soporten. No es la respuesta ideal, pero es la mejor alternativa y no por ello te van a suspender.

5. Utiliza el lenguaje corporal

Mira al público, sonríe, abre las manos, no des la espalda, mantén una postura erguida y segura, muévete de forma natural, no te toques la cara, etc. En internet hay miles de artículos y vídeos acerca de lenguaje corporal y no vamos a duplicar contenido. Lo único que queremos matizar por nuestra parte es que ensayes. Por ridículo y típico que parezca, grábate con el móvil haciendo la exposición entera, y corrige aquellos puntos en los que tú mismo veas que necesitas mejorar. El objetivo no es hacer muchos gestos sino los adecuados para aparentar naturalidad, pero eso solo se consigue ensayando.

 

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